UNA OPORTUNIDAD EN EL DESIERTO

La asociación Enkarterri-Sahara colabora en la creación de huertas en El Aaiún, en pleno desierto saharaui

ENKARTERRI. La asociación “Enkarterri-Sahara” ha dado un paso más en su labor de cooperación con el pueblo saharaui. A los habituales programas de ayuda en Tifariti – municipio hermanado con Balmaseda- ahora hay que sumar su implicación en la creación de huertos que garantizan la seguridad alimentaria en los campamentos de Tindouf.
La balmasedana Yolanda Otazua es miembro de la asociación y acaba de regresar de El Aaiún, donde ha presenciado el avance de este programa solidario en el que “Enkarterri-Sahara” ha invertido 6.000 euros recibidos del Ayuntamiento de Balmaseda con cargo a las ayudas al Tercer Mundo. “Nuestra asociación tiene unos recursos limitados y no podemos emprender grandes proyectos -explica-, así que cuando recibimos la subvención decidimos destinarla a alguna iniciativa sólida y con futuro. Entonces, supimos que la asociación bilbaína “Tebal” llevaba varios años promoviendo la puesta en marcha de huertos y dedicamos el dinero a esta causa”.

CINCO INVERNADEROS
Aunque parezca descabellado, en pleno desierto también puede haber huertas. De hecho, después de analizar el terreno exhaustivamente, hallar agua a seis metros de profundidad e instalar la infraestructura necesaria, el grupo “Tebal” ha sembrado cuatro hectáreas de hortalizas con objeto de cubrir las carencias vitamínicas del pueblo saharaui.
La actual plantación se distribuye en cinco invernaderos de los cuales uno ya luce en su entrada el nombre “Enkarterri-Sahara” en agradecimiento a la ayuda proporcionada por la asociación encartada. La previsión es alcanzar la veintena de cobertizos y el centenar de huertos familiares.
El proyecto se complementa con una escuela agrícola, ganadera y de negocios, inaugurada el mes pasado bajo el nombre de “Mohamed Salem Pakito”, que en el futuro contará incluso con un matadero. “Se trata de enseñarles un hábito que les lleve a producir sus propias huertas en casa y así poder autoabastecerse sin depender de nadie”, cuenta Otazua, quien añade que en el desierto, además de alimentos, “también pueden nacer oportunidades”.

OBJETIVOS DEL HUERTO. 1.- Producir hortalizas que supongan un complemento alimenticio a la parte mas sensible de la población saharaui, como son los enfermos, niños y ancianos. 2.- Proporcionar a un número importante de saharauis la posibilidad de emplear su tiempo en una actividad productiva. 3.- Ser un medio de formación profesional y técnica para que en el futuro los saharauis puedan aplicar los conocimientos adquiridos en nuevos asentamientos de la zona.

EL FRUTO. El calendario agrícola en el desierto comprende dos campañas de siembra de remolacha, tomates, cebolla, zanahoria, nabo, col, patatas, melón y sandía, entre otros. Se han colocado bombas de agua y se riega por goteo no autocompensante, más barato; también se han construido barreras arbóreas con la palma datilera, higuera y cañas silvestres para evitar los destrozos del viento siroco. Hasta ahora se han recogido tomates, pimientos y zanahorias, con buenos resultados.

NI UN NIÑO SAHARAUI SIN UNA FAMILIA ENCARTADA
Varias asociaciones de la comarca han vuelto a poner en marcha el programa “Vacaciones en paz”, que tiene por objetivo acoger a niños saharauis de 7 a 12 años de edad durante los meses de verano. Para ello, hacen un llamamiento a la solidaridad de las familias para que cuiden de ellos.
La misión de esta campaña es que los jóvenes se ausenten durante un corto espacio de tiempo de los campos de refugiados saharauis y así esquiven las altas temperaturas (superiores a 50 ºC a la sombra) que se alcanzan en la ‘Hamada’ argelina, la zona en la que se ubican los campamentos.
Estas condiciones meteorológicas extremas les provocan deshidratación y un empeoramiento de la salud, ya de por sí débil. Por eso, a su llegada a la comarca son sometidos a un exhaustivo reconocimiento médico en colaboración con Osakidetza en el que se controla muy especialmente la vista (dañada por el tremendo sol del Sahara) y el oído. Cualquier anomalía detectada por los médicos permite diseñar el tratamiento idóneo para que el niño pueda superarla con éxito y tenga la oportunidad de desarrollar un crecimiento sano y normal.

LA VUELTA A CASA
Durante su estancia, las familias de acogida viven una experiencia única y tienen la posibilidad de conocer una cultura, idioma y costumbres nuevas. Además, tan solo deben hacerse cargo de la manutención y alojamiento del niño, “porque el viaje corre a cargo del ayuntamiento, dispone de seguro médico y cuenta con entrada gratuita a numerosos recintos, como las piscinas municipales”, explica Yolanda Otazua.
A finales de agosto, el niño o niña saharaui regresa a su casa con mejor salud, con una vigilancia médica periódica, mayor vitalidad y mejores alimentos, nuevos amigos y, sobre todo, con la sensación de tener una familia encartada.

Para acoger un niño o niña saharaui
Si estás dispuesto a acoger a un niño o niña saharaui en tu casa durante los meses de verano, ponte en contacto con la asociación Enkarterri-Sahara a través del teléfono 638 050 744 o mediante el correo electrónico enkarterrisahara@hotmail.com.
Si resides en Ortuella, puedes contactar con la Asociación Saharaui Guelta (696 65 86 51), y en Muskiz con la asociación Alkamar (607 626 619).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.