HORDAS RUIDOSAS

Salgai Todo espacio natural precisa de una adecuada ordenación de sus recursos naturales para mantener un correcto funcionamiento de los equilibrios en el medio.

Todas las actividades que el ser humano desarrolla en la Naturaleza pueden desempeñar su función reguladora si se gestionan bajo criterios de sostenibilidad. Así, la caza, la pesca, la extracción de madera, pastoreo, recolección e incluso ciertas actividades de ocio han permitido al hombre establecer lazos de unión con el medio natural y enriquecer la propia existencia humana.

Pero en la sociedad capitalista donde nos hallamos inmersos, el desprecio al entorno natural y un orden social establecido de espaldas a la Naturaleza han empobrecido la existencia del ser humano hasta convertirlo en un ser insensible y tecnologizado.

Abundar en una cultura del conocimiento del medio que nos rodea puede acercarnos a una forma de vida mucho más auténtica y original. Los montes, que por su mayor inaccesibilidad todavía resisten a la destrucción a que los seres humanos sometemos al medio ambiente, nos permiten contar con una puerta de escape de nuestras cada vez más populosas y ruidosas poblaciones: seguir un rastro de tasugo en la nieve, identificar el golpear del picorrelincho, sorprender a un corzo entre los helechos, ser sorprendido por un bando de txontas o simplemente sentarse a escuchar el suave murmullo del bosque nos permiten reencontrarnos con lo más profundo de la esencia humana.

Cada vez resulta más difícil escapar de esa vorágine a la que antes hacía referencia, máxime cuando muchos de nuestros montes se ven invadidos por una estridente horda de intrusos que, con sus flamantes vehículos a motor, interfieren en la apacible esfera del monte. La zona de los Montes de Triano y Galdames, las zonas de Mello, del Betaio o muchas otras sierras de Las Encartaciones sufren sobre todo los fines de semana la indeseable visita de hordas de motos, quads y todoterrenos, que se antoja aún más dañina cuando la nieve cubre nuestros montes y los presenta con un aspecto más mágico. El “hombre tecnológico” se siente poderoso cabalgando sobre su máquina frente a la frágil Naturaleza o el abnegado caminante, en toda una exhibición de fuerza y de medios donde por supuesto no falta el inestimable teléfono móvil que se deja escuchar cuando el impacto de ruido, contaminación y erosión hace un receso cuando la horda se detiene al pisotear alguna cumbre.

En todo proceso de ordenación de espacios naturales estimo necesario aplicar una política restrictiva y de vigilancia con este tipo de usos inútiles desde un punto de vista de gestión del medio en una superficie comunal y de utilidad pública como nuestros montes. Concretamente en la zona de Montes de Triano y Galdames por sus singularidades se está planeando la delimitación de un biotopo protegido pero cuya área de protección debería contemplar zonas periféricas. Una vía necesaria y urgente para preservar el patrimonio natural, el equilibrio de los ecosistemas y de las personas que de él quieren formar parte relacionándose con armonía y profundidad.

Escribe: Natxo Landeta

Asociación Ecologista Kima Berdea (Muskiz)

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